Mostrando entradas con la etiqueta Sáhara Libre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sáhara Libre. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de agosto de 2010

Acción Solidaria (3) Los valientes de El Aaiun

Dedicado a Eva Solano, antigua alumna cuya sensibilidad solidaria ya afloraba en aquellos años de instituto, y a Ana Reyes, histórica compañera de la Red Canaria de Escuelas Solidarias.

Hay que tener valor para plantarse en la capital de los territorios ilegalmente ocupados por Marruecos y desplegar allí una bandera saharaui. Y es que el valor es una cualidad moral. Algunos llamarían a esto temeridad pero sería lo mismo que acusar de irresponsable a Gandhi cuando se sentaba frente a los cipayos o arriesgaba su vida con una huelga de hambre. La lucha del ser humano por la dignidad está llena de gestos de este tipo, gestos que rompen barreras y que derriban muros de inmovilismo, gestos que dan voz a los silenciados y que nos hacen a todos un poco más decentes. No perderé el tiempo en poner sobre la mesa lo que cualquier persona mínimamente formada e informada debería saber sobre la colonización marroquí, la diáspora y la lucha del pueblo saharaui, la cínica posición del gobierno español y las condiciones de vida en los territorios ocupados. Pero ante esta nueva demostración de dignidad, como la que ya nos diera Aminetu Haidar hace escasamente unos meses, hay que descubrirse y reconocerla en lo que vale.
Lo penoso es descubrir cómo muchas veces parte de la ciudadanía parece hacer suya el juego de intereses impresentables de los gobiernos marroquí y español, olvidando el sufrimiento histórico del pueblo saharaui. Frente a acciones como éstas, tan valerosas como pacíficas, duele leer en algún que otro foro pasquines que tratan de minusvalorar y cuestionar este gesto. El valor de estas acciones es que ponen en el punto de mira el núcleo de la cuestión: la ocupación marroquí y el expolio de los saharauis. Muchos querrían barrer bajo la alfombra este problema que resulta muy molesto en el entramado de relaciones internacionales. Pero una vez más, gracias a la sociedad civil, gracias a un puñado de valientes que se plantan en la boca del lobo, que tienen que soportar la bota y el puño marroquí, la justicia vuelve a tener un atisbo de esperanza.