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lunes, 7 de febrero de 2011

Arte a todas horas (2) El ejemplo de Tomás Morales

Estuve el pasado viernes, con un estupendo grupo de alumnos de 2º de bachillerato, visitando la Casa Museo de Tomás Morales ubicada en Moya, insigne poeta nacido en la isla hermana de Gran Canaria. Completamos el itinerario con la obligada visita a la también Casa Museo del pintor Néstor de la Torre y un paseo por Triana y Vegueta. La Casa Museo de Tomás Morales, administrada por el Cabildo de Gran Canaria, es todo un modelo de lo que debe ser un espacio cultural dedicado a la memoria de una figura relevante de nuestras letras. En el mismo se ha ido reuniendo toda una serie de materiales relacionados con el escritor y su contexto modernista. Se ha logrado un ambiente agradabilísimo y un programa de extensión cultural y educativa muy interesante. Supongo que para un pequeño pueblo como Moya este espacio debe ser un elemento importante de dinamización cultural y, por tanto, también económica. Este debe ser un ejemplo para otros espacios aun pendientes de concretarse.
Lo que me viene a la mente de manera más urgente es la casa de Agustín Espinosa en Los Realejos y la de José de Viera y Clavijo, también en el mismo pueblo (la lista es mucho más amplia). Agustín Espinosa es uno de los escritores, en la órbita surrealista, más relevantes. Su novela “Crimen” (1934) ha sido considerada como única en su género y trasciende los límites de nuestras islas. Su casa podría estar dedicada a divulgar no solo su vida y su obra sino, además, la vertiente literaria de este movimiento que fue tan relevante en nuestras islas en los años veinte y treinta del pasado siglo. La casa donde pasó sus últimos años amenaza ruina ante la desidia general. Otro tanto pasa con la casa de Viera y Clavijo, quizás el más importante representante de la Ilustración Canaria. Al parecer, tanto en un caso como en el otro, los inmuebles están sujetos a esos típicos líos de herederos. Mientras tanto, los inmuebles se deterioran y se priva a la ciudadanía de acrecentar su escaso patrimonio cultural. Al mismo tiempo, en la pasada época de bonanza económica no hubo una voluntad política real para afrontar este problema y ahora... ya se sabe... la crisis hace el resto. La misma excusa que ha limitado ahora el programa de actividades de la Casa Museo Tomás Morales o que ha liminado tantos proyectos e iniciativas culturales. Supongo que en un contexto donde tanta gente está en una situación límite revindicar más recursos para la cultura sonará a blasfemia a más de uno. Pero la indignación empezará a contenerse si partimos de la base de que invertir en cultura puede convertirse en un motor económico, sobre todo en estas islas que (siento decirlo) tienen tan poco que ofrecer a un visitante que no tenga como principal objetivo atiborrarse de alcohol y ponerse como un pimiento rojo.

lunes, 18 de mayo de 2009

El Catalejo (1) Agustín Espinosa

Concluye en Los Realejos la exposición itinerante sobre el escritor surrealista Agustín Espinosa. Una iniciativa, en el 70 aniversario de su muerte, del IES Cabrera Pinto y que ha contado con la colaboración de profesores del IES Mencey Bencomo e IES Agustín de Bethencourt, amén de otros colaboradores e instituciones. Tuve la suerte de asistir a la inauguración de la citada exposición en la Casa de la Cultura de Los Realejos. Una exposición magnífica y un catálogo maravilloso. ¡Enhorabuena a los investigadores y promotores! A la figura trágica de Agustín Espinosa hay que sumarle los imponderables culturales del lugar en que le tocó vivir. En otras latitudes seguramente se le habría hecho justicia a uno (si no el único, si no el mejor) de los más importantes escritores surrealistas de España. La casa en los Realejos donde pasó gran parte de su vida y donde murió en 1939 está en un estado ruinoso. Su tumba en el cementerio del antiguo Realejo Bajo permanece casi en el anonimato por no hablar del profundo desconocimiento del mismo entre nuestro querido pueblo canario.
La profesora Ana Mª García del IES Cabrera Pinto, aparte de una bellísima presentación, tuvo la gentileza de anunciar la cesión de la exposición al Ayto. de Los Realejos como futuro contenido de una utópica casa-museo de Agustín Espinosa en el municipio. Me temo que hará falta algo más para que nuestros próceres locales, insulares y autonómicos se lo tomen más en serio. Quizás en su descargo, y sin que sirva de precedente, habrá que decir que se va echando en falta algún tipo de legislación más contundente a la hora de preservar el patrimonio cultural que se encuentra en manos privadas.
Mientras tanto, los que puedan no dejen de visitar la exposición y los que no aprovechen para leer, si no lo han hecho ya, novelas como Crimen (1934) que le costó a la postre su “depuración” (palabra terrible) por los facciosos y que es la novela surrealista española por excelencia.