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sábado, 9 de junio de 2012

Gracias, amigo banquero.

Ojeando, casualmente, unos periódicos atrasados encuentro en uno del 5 de mayo el siguiente titular “Bruselas y el gobierno descartan un rescate a los bancos”. Apenas un mes después tenemos encima la sombra de una intervención por mucho que quieran ocultarlo con todo tipo de subterfugios. Aunque ya sabemos que las declaraciones gubernamentales son tan poco de fiar como los cantos de una sirena esta gente del PP está batiendo récords en el arte de la manipulación. ¿Cómo puede alguien desdecirse con tal rapidez y tanta alegría? ¿Se acuerdan cuando aseguraban que no pensaban tocar el IVA? Bueno pues la cosa está cantada y, por orden de los bancos alemanes, toca hacerse cada día más pobres (eso sí, a los pringados de siempre). Ahora resulta que los asalariados, parados y pensionistas tenemos que hacernos cargo de los desmanes de la banca española (un ejemplo de rigurosidad y fortaleza, hasta hace poco). Los altos ejecutivos bancarios que se llenaban los bolsillos hasta ayer mismo con todo tipo de primas, que se retiraban a los 55 años con pensiones escandalosas, que representaban el modelo de éxito social por excelencia, son el objeto de un cuantioso rescate que tendremos que pagar entre todos. Curioso sistema este que rescata a los bancos y a los pudientes y condena a los Dimitris (jubilados y enfermos) a pegarse un tiro en una plaza pública. Lo que jode de verdad es la sensación de impunidad que acompaña a todo este desaguisado. Estamos con el agua al cuello y aquí nadie tiene responsabilidad alguna. Por lo visto las penurias de millones de parados, trabajadores en precario y el largo etcétera de parias son cosa de la vida, pura casualidad con un poco de fatalismo. Los responsables de la política económica de este país, la cúpula financiera y demás depredadores se van, una vez más, de rositas. A las ovejas solo nos queda seguir enganchados con la Eurocopa a la espera de que las mentes grises de la economía lo resuelvan todo para que podamos volver a los niveles de consumo, derroche y estupidez de hace unos años. Si tuviéramos un mínimo sentido de la dignidad, un poquito de memoria histórica y una gotitas de coraje mezclado con un leve aroma de nihilismo acamparíamos, no en una plaza pública, sino en el interior de los bancos hasta que nos devuelvan lo que es nuestro.
Mientras, me pongo en el youtube la banda sonora de Gladiator. No sé porqué.

jueves, 3 de mayo de 2012

Aborregamiento

¿Qué está pasando?, ¿qué puede ocurrir?, ¿hacia dónde nos dirigimos? Intentar una mínima aproximación a alguna de estas cuestiones supondría toda una temeridad. Sobre todo porque vivimos en un mundo y en un momento extraordinariamente volátil. Pero en una cosa sí podemos estar de acuerdo. Esto no aguanta dos telediarios, ¿o sí? Casi seis millones de parados (un 30% en Canarias) supondría en cualquier otro país europeo un estallido social de consecuencias imprevisibles. Pero en este solar nuestro la gente aguanta lo que le echen. ¿Economía sumergida?, ¿solidaridad familiar?, ¿o simple aborregamiento? Thats the question, dear! Algunos focos de insurrección, como el 15 M del que estamos apunto de cumplir el primer aniversario, mostraron su potencial pero también sus profundas debilidades. La esperanza de un movimiento ciudadano espontáneo, fresco y reivindicativo dio paso a la sensación de que hace falta más articulación y organización para hacer frente a un sistema que se las sabe todas y que juega con una ventaja abrumadora. Los que detentan el poder tienen claro que es es cuestión de esperar sentados y a que la liga de fútbol haga el resto. No más. Acampar en una plaza durante días o semanas solo está al alcance de unos pocos incombustibles (que los hados los tengan en su gloria). Pero si se trata de guerras de desgaste la ciudadanía tiene poco que hacer.
Habrá que pensar en otras soluciones. Estos días ha llamado poderosamente la atención el hecho de que en Cataluña muchísima gente se haya plantado frente al pago de las autovías que consideran injusto. ¿Se imaginan esta medida extendida a otras situaciones?, ¿descontar el porcentaje correspondiente en el pago de impuestos respecto a lo que se gasta en Defensa o en las asignaciones a la Iglesia? Esto por poner solo unos ejemplo a vuela pluma. O ya puestos a soñar, que es gratis, ¿el abandono masivo por parte de los consumidores de las grandes superficies comerciales?, ¿votar abrumadoramente a partidos minoritarios y antisistema? No sé, ¿quién da mas? Lo cierto es que otro año en este plan es como para ponerse a hacer política ficción. He oído cosas como que la destrucción de la clase media supone la antesala de una guerra civil. Desde luego, no será para tanto pero es previsible que episodios como los del jubilado griego que se pegó un tiro en una plaza pública empiecen a proliferar. Se nota una sensación depresiva en el ambiente, como si fuera la antesala de algún estallido de psicosis colectiva. Mientras esto ocurre, el Consejo de Ministros de los viernes se afana en colar todas las medidas habidas y por haber con el fin de aplicarnos una llave de lucha grecorromana y dejarnos tan morados como una berenjena. Y, por cierto, ¿conoce alguien a algún votante del PP, de los que tenían la receta mágica para salvarnos de la quema?